Redactado por: Equipo del Centro de Documentación de las Artes Escénicas (CEDARES) PUCP
Las artes escénicas, por su naturaleza efímera, encuentran en la fotografía una huella capaz de perdurar en el tiempo. A través de la mirada, el fotógrafo no solo registra aquello que ocurre frente a la cámara, sino que también captura un instante, construye un encuadre e interpreta aquello que observa. Ante ello, la fotografía se convierte en una forma de fijar un momento preciso de la acción y conservar visualmente los elementos del acontecimiento escénico, como el movimiento, la escenografía, el vestuario, la iluminación, entre otros. En ese sentido, el trabajo de Pablo Chaparro Chincha constituye tanto el testimonio de una trayectoria profesional como el valioso registro de las artes escénicas de su tiempo, adquiriendo un valor adicional como fuente documental para la aproximación a una parte de la memoria de las artes escénicas en el Perú

Pablo Tomás Chaparro Chincha nació el 16 de marzo de 1922 en Orcotuna, Junín, hijo de Faustina Chaparro y Tomás Chaparro. Contrajo matrimonio con Ilda Rosa Univazo de Bayona, con quien tuvo dos hijos mellizos, Sergio Pablo y Pablo Yuri Chaparro Univazo. Desde su etapa escolar, mostró interés por la ciencia y la fotografía, incentivado por su profesor de física Joseph Wagner. Tras iniciar su vida laboral en el First National City Bank, se formó de manera técnica y autodidacta en meteorología y fotografía. Su interés por la aviación lo llevó a trabajar en la Oficina de Pronósticos Meteorológicos de CORPAC, donde desarrolló su trayectoria profesional desde fines de la década de 1940, primero en el Aeropuerto de Limatambo y, posteriormente, en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, hasta jubilarse en 1985 como supervisor de pronósticos. Paralelamente, desarrolló una extensa labor como fotógrafo publicitario, teatral, meteorológico y paisajista, registrando parte importante del teatro peruano entre las décadas de 1960 y 1990. Asimismo, fue fotógrafo oficial de la PUCP, donde documentó el desarrollo del campus Pando y colaboró con el Departamento de Promoción y Desarrollo, y con la Revista Sinopsis, además de mantener un estrecho vínculo con el Teatro de la Universidad Católica (TUC). Tras su jubilación, se dedicó a organizar su archivo fotográfico. Falleció el 4 de diciembre de 2010 en Lima.
Como parte de esta trayectoria, se conserva su archivo personal, que reúne aproximadamente 47900 imágenes sin contar aquellas contenidas en los contactos, decenas de miles de negativos, de 35 y 120mm diapositivas y alrededor de 8800 fotografías impresas, que abarcan casi 50 años de trabajo. Su archivo consta de diversos documentos correspondientes al período comprendido entre 1957 y 2005, aproximadamente, en diversos soportes. Los materiales comprenden soportes flexibles de acetato de celulosa en blanco y negro, color, diapositivas de distintos formatos, fotografías impresas en numerosos tamaños, contactos y rollos fotográficos, además de documentación asociada. Su temática es amplia y variada, aunque destacan especialmente los registros relacionados con las artes escénicas y, sobre todo, al teatro y la danza peruana.

La incorporación del fondo se formalizó mediante la donación de sus herederos, Sergio y Pablo Chaparro Univazo, en 2023, con el apoyo del Archivo PUCP. Por iniciativa y disposición de ambos, contrataron al especialista Rubén Liendo para realizar el tratamiento archivístico del fondo, en coordinación con CEDARES.

La participación activa de los herederos y el trabajo desarrollado desde la Universidad confluyen así en un propósito compartido: poder avanzar con la gestión del fondo para generar progresivamente las condiciones que permitan su futura consulta y difusión. Desde una mirada cercana a su trayectoria y memoria, su hijo, Sergio Chaparro, nos comparte:
Para nosotros, Sergio y Pablo Chaparro Univazo, es una verdadera alegría ver que el inmenso y variado legado archivístico audiovisual de nuestro padre está siendo catalogado y digitalizado de una manera profesional por nuestro amigo, y mi colega, el señor Ruben Liendo. Nuestro padre sentía una tremenda admiración por la PUCP; de ahí que la ejecución de este proyecto resulta particularmente emocionante y satisfactoria.
La amplitud y diversidad que lo constituye hace necesario un tratamiento archivístico progresivo que comprende la organización, conservación, descripción y digitalización de sus materiales. Desde esta experiencia, Rubén Liendo reflexiona sobre el trabajo que viene desarrollando y sobre aquello que el propio fondo comienza a revelar durante su tratamiento:
Una colección de este tipo la debemos considerar como un conjunto y no descartar nada por más irrelevante que nos parezca. Es necesario y fundamental empezar por identificar qué nos quería transmitir el fotógrafo en su método de trabajo, cuál es el mensaje intrínseco en la manera de tratar su propio material, ya que eso nos permite seguir un camino que guarde coherencia con su accionar.
En el caso específico del Fondo Pablo Chaparro Chincha, podemos comentar que el señor Chaparro tenía una voluntad archivística. Esto lo podemos comprobar en el gran volumen de material que logró conservar a lo largo de décadas, en las anotaciones encontradas en las fotos, así como en los listados elaborados sobre obras teatrales.
Finalmente, me siento agradecido con Sergio y Pablo, amigos a quienes conocí cuando cursamos, con Sergio, la carrera de Bibliotecología en nuestra querida PUCP, por haber pensado en mí para realizar tan arduo trabajo, el cual hago con mucho agrado, por mi interés en la conservación y divulgación de los archivos y, en este caso en particular, porque tuve el privilegio de conocer a su señor padre.

Las primeras aproximaciones al fondo documental permiten revelar una particularidad significativa, así como la meticulosidad asociada a su práctica fotográfica y al registro de su trabajo. Las anotaciones, identificaciones, agrupaciones y otras referencias que acompañan a los materiales constituyen hoy indicios fundamentales para recuperar información y reconstruir los contextos en los que fueron producidas estas imágenes. El tratamiento permitirá profundizar en esas prácticas y reconocer con mayor precisión las formas de organización establecidas por el propio fotógrafo.

En ese sentido, resulta especialmente interesante observar cómo sus maneras de registrar y conservar información adquieren actualmente un nuevo significado archivístico. Tal es el caso de las anotaciones incorporadas en los álbumes, que dan cuenta de decisiones técnicas y estéticas adoptadas durante la producción de los registros fotográficos, consignando las técnicas, procedimientos y recursos empleados, así como los criterios de selección y organización aplicados posteriormente.

La diversidad temática del conjunto es considerable, el diagnóstico preliminar identifica registros relacionados con teatro, danza, cine, turismo, meteorología, aviación, publicidad, acontecimientos sociales y familiares, actividad institucional de la PUCP, entre otros. Asimismo, se conservan algunos afiches, folletos, revistas y libros vinculados con el teatro y la fotografía. Entre las figuras y agrupaciones presentes en los registros, se encuentran Perú Negro, Voces de Trujillo, el TUC, la compañía de Osvaldo Cattone, la Compañía de Lola Vilar, Histrión de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Cuatro Tablas y el Ballet Bim Bam Bum, entre otras. A ellas, se suman registros de diversas manifestaciones teatrales, dancísticas y musicales, así como retratos, paisajes, celebraciones y escenas de carácter social y familiar.

Los archivos personales permiten acercarnos no solo a la trayectoria de quienes los produjeron, sino también a los acontecimientos, personas y contextos de los que fueron testigos. Se construyen a lo largo de una vida, a partir de actividades, relaciones, intereses y prácticas cotidianas o profesionales, conservan huellas que permiten comprender la experiencia individual como el entorno histórico, social y cultural en el que se desarrolló. Estos documentos permanecen, muchas veces durante décadas, en el ámbito privado y familiar; y, aunque habiéndose originado en el ámbito personal, pueden adquirir un valor que trasciende la memoria familiar.
En ese sentido, su gestión requiere un tratamiento archivístico especializado, con la capacidad de atender cada uno de los procesos y particularidades técnicas que requieren los documentos fotográficos, así como una adecuada conservación preventiva. Esta labor permitirá ampliar la mirada documental más allá de las artes escénicas desarrolladas dentro de la Universidad y establecer relaciones con agrupaciones, artistas, obras y espacios, acontecimientos pertenecientes a un panorama escénico mucho más amplio, que den cuenta de un periodo clave para el desarrollo de las artes escénicas en Lima. De este modo, el trabajo conjunto de familias, profesionales e instituciones hacen posible ampliar la mirada sobre el tratamiento de los archivos personales.



