Por Alfonso Santistevan – Director del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y profesor asociado

Hace un año, nos dejó Jorge Guerra, un importante hombre de teatro con una brillante carrera dentro y fuera del país, ligado a nuestra Universidad. Su formación inicial la tuvo en las aulas del Teatro de la Universidad Católica (TUC) de cuya escuela fue director en dos oportunidades, en los años 70 y también en los 2000. En los Estados Unidos, completó su formación en la Universidad Carnegie Mellon, donde llegó a ser un destacado profesor. Asimismo, fue decano por quince años del conservatorio de The New World School of the Arts de Miami. En nuestro país, fue fundador del importante grupo Ensayo, con Luis Peirano y Alberto Isola.
El legado de Jorge Guerra está constituido por puestas en escena como El señor Puntila y su criado Matti, de Bertolt Brecht; Las bacantes de Fausto, versión de la obra de Goethe; La casa de Bernarda Alba, de García Lorca; Don Juan regresa de la guerra, de Ödön von Harvath; y El jardín de los cerezos, de Chéjov, que fue el último trabajo que nos entregó, entre otros. Gracias a sus puestas en escena, fue señalado por la crítica como uno de los más destacados hombres de teatro en el Perú. Fue reconocido en 2012 por el Ministerio de Cultura como Personalidad Meritoria de la Cultura.


Junto a su brillante trayectoria como director de teatro, Jorge Guerra desarrolló una constante e innovadora labor pedagógica que constituye una parte fundamental de su legado. Como se ha señalado, ejerció la docencia en diferentes instituciones dentro y fuera del Perú alentado por un espíritu experimental que supo combinar con un vasto conocimiento académico.
Su figura estará por siempre presente en nuestra unidad de Artes Escénicas como alguien que trabajó intensamente por la profesionalización de las artes escénicas en el Perú y por la excelencia de la formación artística.




